Hace unos días este pequeño saltamontes azul cumplió una de las más largas travesías emprendidas por ningún pequeño saltamontes ….
Prometió fidelidad a un rey y obediencia a una constitución y unas leyes … y mientras esperaba a que me llamaran, mientras esperaba a ponerme en frente de ese señor de pelo blanco, con mangas blancas y toga negra … mientras escuchaba a otros pequeños seres de muchos lugares distintos prometiendo lo mismo, sólo pude pensar en una cosa: que en el fondo hay muy pocas cosas a las que les pueda prometer fidelidad y que a todas y cada una de ellas se los prometí de una manera inconsciente y que por ello esas cosas ni siquiera saben de dicha promesa … y mientras divagaba en cada una de esas cosas escuché la mejor promesa que podemos hacer … un pequeño ser se equivocó y “prometió felicidad” en vez de fidelidad … sólo pude sonreir, y pensar que que esa es la mejor promesa de todas y la más difícil de cumplir.
miércoles, 18 de febrero de 2009
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